Actuel Marx   en Ligne

CONCEPTO DE IDEOLOGíA
La crítica de Luis Villoro al marxismo crítico de Sánchez Vázquez

Stefan GANDLER
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
Universidad Autónoma de Querétaro (Mexique)

Actuel Marx en Ligne   n°1
(17/ 1/2001)

 

Adolfo Sánchez Vázquez y Luis Villoro, dos de los más relevantes pensadores sociales en México, discuten sobre un concepto clave pare el entendimiento de la sociedad actual: la ideología. Ambos son críticos dentro de sus respectivas tendencias teóricas. Sánchez Vázquez es marxista no dogmático, uno de los primeros críticos marxistas al socialismo real en este continente y Luis Villoro es crítico hacia la sociedad reinante dentro de la filosofía analítica. El estudio parte del doble contexto teórico actual en el cual se desarrolla este debate: por un lado la falsa identificación de la teoría marxista no dogmática con el marxismo-leninismo y por el otro lado la precipitada aserción del 'fin de los grandes proyectos e ideologías'. El concepto crítico de ideología, como lo desarrolla Sánchez Vázquez, sólo se puede concebir de manera racional a partir de la teoría del conocimiento de él y de Karl Marx. Villoro no percibe ello y se enreda en huecas definiciones de la ideología. No capta que apariencia objetiva, praxis y fetiche son los conceptos claves para una teoría crítica de la sociedad comprometida con la emancipación humana.

 


 

 

Relevancia de la temática en el contexto actual

En los prevalecientes discursos académicos y políticos de hoy en día hay dos tendencias claves que en general coexisten: la tendencia de rechazar el pensamiento que critica los fundamentos más profundos de la sociedad reinante, es decir la teoría marxista y la tendencia de declarar el fin de los grandes proyectos o de las grandes ideologías. Las dos tendencias se basan sobre todo en el llamado derrumbe del socialismo, es decir en el fin de la versión realsocialista del autoritarismo moderno.

Ambas tendencias parten de una versión tan oficial como simplista de que el socialismo real era lo mismo que el socialismo, deseado desde los inicios del capitalismo por una parte importante de los oprimidos y explotados, o por lo menos que la idea original del comunismo era tan absurda que necesariamente tenía que terminar en un nuevo sistema de opresión y explotación como lo era el estalinismo. La primera tendencia identifica además la teoría crítica de la sociedad, fundada por Karl Marx, directamente con la doctrina de Estado de los regímenes realsocialistas, con el desesperado afán de poder poner fin a la provocación conceptual que implica el discursos crítico de Marx[i] sin haberlo ni siquiera trabajado y mucho menos entendido. Se quiere desechar al pensador más discutido y de mayor influencia en todo el siglo veinte, usando el desprestigio de los fracasados proyectos realsocialistas. Lo que más problemas provoca para este proyecto tan serio de superación acelerada de toda una corriente de pensamiento social son las versiones no dogmáticas de la teoría marxista. Estas teorías criticaban prácticamente desde el inicio de la Unión Soviética su realidad y doctrina, a tal grado que en muchas ocasiones su distancia hacia este régimen era más grande que la de ciertos gobiernos e ideólogos procapitalistas quienes en los aspectos de control y represión de sus poblaciones se parecían mucho a aquel régimen y sus defensores que hoy en día critican tanto por haber sido poco libre.

La segunda tendencia actual que afirma el fin de los grandes proyectos e ideologías es una versión reciclada del viejo mito positivista de la supuesta neutralidad de las ciencias sociales en cuanto se abstengan de una crítica (radical). Obviamente esta tendencia por sí es altamente ideológica y lo único que hoy en día realmente implica es el aferrado deseo de declarar la ideología procapitalista como verdad absoluta y eterna.

El debate entre Luis Villoro y Adolfo Sánchez Vázquez sobre el concepto de ideología que analizaremos en este artículo se inscribe en el contexto de la prepotencia de las mencionadas tendencias académicas y políticas. Sánchez Vázquez representa en este panorama la teoría marxista no dogmática que falsamente se le identifica con el marxismo-leninismo. Luis Villoro representa las mencionadas tendencias, pero a un nivel intelectual superior a lo que hoy en día es la norma y en un contexto de un actuación política indudablemente respetable por su interés de reformar realmente el sistema capitalista para superar sus atrocidades más brutales.[ii] En este sentido Luis Villoro es un intelectual que para la mayor parte de los pensadores procapitalistas es demasiado crítico, ya que en la fase final del capitalismo tardío sus ideólogos son tan cínicos que ni siquiera conceptualmente aspiran a reformas sociales.[iii] La bestialidad del sistema de reproducción capitalista les parece tan natural y las protestas en su contra tan absurdas y fáciles de controlar que ni siquiera ven la necesidad de retomar las viejas promesas con las cuales su clase, hace más de doscientos años, llegó al poder político: liberté, égalité, fraternité.

En este sentido Villoro es un intelectual atípico dentro de las tendencias mencionadas, pero al mismo tiempo uno de los más relevantes ya que destaca la seriedad de su teoría, actitud que en el pensamiento dominante de nuestros días es una excepción.

Bajo estas circunstancias resulta de gran interés la polémica entre Villoro y Sánchez Vázquez sobre el concepto de ideología; particularmente el sentido que dicho concepto tiene para el segundo autor. La importancia radica tanto en su propósito original como en la crítica que hace Luis Villoro al mismo. El debate entre estos dos filósofos se desarrolla alrededor del concepto de ideología, pero detrás de este debate subyace el de dos filosofías bien diferentes. Para entender la polémica es necesario tomar en cuenta esto último, es decir, entender bien la perspectiva que Luis Villoro tiene sobre la teoría filosófica sánchez-vazqueciana (en general).

 

Sánchez Vázquez y el marxismo-leninismo

De las pocas afirmaciones explícitas y más destacadas que presenta Luis Villoro en la discusión del concepto de ideología en la filosofía de Adolfo Sánchez Vázquez, en general, es la siguiente "Sánchez Vázquez comparte una concepción del mundo marxista-leninista"[iv] Si Villoro se refiere con estas palabras al Sánchez Vázquez de la Guerra Civil Española, tiene sin duda razón. Este mismo afirma en su autobiografía:

"La guerra civil fue para mí una experiencia vital importantísima, pero - naturalmente - muy poco propicia para enriquecer mi menguado bagaje teórico-filosófico. Para un joven militante de filas como yo, ser marxista significaba entonces comprender la justeza de nuestra lucha y la necesidad de actuar subordinándolo todo a un objetivo prioritario: ganar la guerra (...). Enfrascado en la lucha, carente por otra parte de la información necesaria y del instrumental teórico-crítico indispensable y deslumbrado todavía por el mito de la «patria del proletariado», mal podía ver claro a través del velo que por entonces tejía y destejía el estalinismo."[v]

Pero, parece que Villoro habla del Sánchez Vázquez actual, a 60 años de la victoria de la Falange: se refiere en su texto a escritos recientes del exiliado español, todos de las últimas dos décadas. Sin embargo Sánchez Vázquez ha cambiado su actitud teórica y en más de una ocasión criticó a la doctrina marxista-leninista. Villoro se ha percatado de cierta "actividad crítica", pero siempre la ve al "interior" de dicha doctrina. Formula al final de su ensayo: "la fuerza del pensamiento disidente de Marx es tal, que aún en el interior de la doctrina 'marxista-leninista', sin ponerla en cuestión, algunos pensadores pueden ejercer una actividad crítica genuina, para evitar la coagulación definitiva de la doctrina. He creído interpretar la concepción de Sánchez Vázquez como parte de un intento semejante."[vi]

Esta formulación tendría sentido si se refiriese al Sánchez Vázquez inmediatamente posterior al año 56, que dudaba ya de algunas de las doctrinas marxistas-leninistas, pero definitivamente aún dentro de esta forma de pensar. Pero obviamente se refiere al autor de hoy, de libros tan alejados de la mencionada doctrina como es, por ejemplo, su Filosofía de la praxis, misma que se puede leer como una de las primeras críticas radicales de la doctrina marxista-leninista en América Latina.

¿Cómo es posible, que se "olvide" esto por completo?

Para entender la controversia debemos ampliar todavía más nuestra perspectiva de investigación; no se trata solamente de una crítica de Luis Villoro a la filosofía de Sánchez Vázquez (en general), como hemos dicho antes, sino del conflicto entre dos formas fundamentalmente distintas de ver las posibilidades de una filosofía social.

La forma común y corriente de relacionar la filosofía con el proceso histórico humano, parte de la falsa disyuntiva de que o se liga a un poder institucional-estatal existente, o bien se aísla por completo de cualquier desarrollo social. En el primer caso - por lo menos hasta hace poco - se vieron las posibilidades de ligar la filosofía social al poder institucional-estatal burgués, o al poder institucional-estatal del 'socialismo real'. Esta visión del papel de la filosofía, cancela la posibilidad de una filosofía comprometida y ligada a los no-poderosos, ya que estos últimos no son vistos como actores de la historia, sino, acaso, hasta el momento en que se establece un nuevo poder institucional-estatal posterior a una revolución (es decir, cuando una fracción de los antes no-poderosos se convierte en nuevos opresores). Dentro de esta visión de la filosofía social está presente aún, acaso en forma implícita, la idea de que cualquier sociedad humana no puede existir sin relaciones opresivas, sin poder. Para hacer esta idea creíble, basta con negar la existencia de cualquier filosofía socialmente comprometida e independiente de los poderes institucionales-estatales existentes.

Esto es lo que sucedió en Europa con el llamado 'marxismo occidental' (el que va desde Lukács y Korsch hasta la Escuela de Frankfurt) y lo que ocurre en el texto de Villoro con la teoría filosófica de Sánchez Vázquez. Prácticamente ningún teórico, fuera de esta reducida corriente teórica, la acepta como algo independiente de cualquiera de los dos grandes poderes institucionales-estatales que prevalecieron hasta hace poco. Así los teóricos burgueses englobaron este marxismo no dogmático junto con el marxismo-leninismo, mientras que los teóricos marxistas-leninistas lo englobaron junto con la filosofía burguesa. En otros casos esta corriente de la filosofía social era vista como completamente aislada del proceso real de la historia, pues el devenir era concebido solamente como la historia de competitivos poderes institucionales-estatales.

El sujeto rebelde, el portador de la capacidad política que provoque el cambio en la historia, es la única instancia para una posible liberación según este marxismo no dogmático; lo cual les parece imposible o por lo menos no deseable a los teóricos burgueses, para quienes la subjetividad existe sólo como algo estéril (y la praxis como mero 'ejercicio mental'); así como para los marxistas-leninistas, que la rebelión existe nada más como rebelión o revolución completamente controlada, dirigida y des-subjetivizada.

Aquí no es el lugar para hablar más sobre las razones materiales que provocan el dogmade la supuesta inexistencia de un pensamiento social comprometido y a la vez no ligado a un poder estatal institucionalizado, planteado por la mayoría de los pensadores contemporáneos. Regresando al caso de Sánchez Vázquez queremos dar dos ejemplos política y teóricamente opuestos. Se trata de dos tesis doctorales realizadas en los últimos diez años sobre la obra de este filósofo en uno de los dos antiguos Estados alemanes.

La primera tesis es del año de 1988 y fue escrita por el cubano Jorge Luis Acanda González en la Universidad Karl Marx de Leipzig, en la República Demócrata Alemana (RDA). Él escribe su tesis desde la posición de un marxismo dogmático y ve la filosofía de Sánchez Vázquez como idealista, y dice que es "a final de cuentas una errónea interpretación idealista del proceso práctico de vida"[vii]. Este entendimiento de la obra de Sánchez Vázquez se puede apreciar también en sus siguientes formulaciones:

"El elemento principal de la praxis es de naturaleza subjetiva, es decir un acto de la conciencia."[viii] "A pesar de sus declaraciones anteriores en contra del subjetivismo y el antropologismo, Sánchez Vázquez adopta las mismas posiciones."[ix]

Según la interpretación de Acanda González, Sánchez Vázquez abusa de conceptos tan importantes para su Filosofía de la praxis, como los de 'materialismo' y 'objetividad', para llegar a la "negación de la validez de la doctrina lenineana del Partido y de la revolución".[x] Todo este rechazo de la filosofía de Sánchez Vázquez se funda en un hecho, que este investigador cubano en la RDA no puede soportar: "La interpretación del marxismo como marxismo-leninismo se encuentra negada obstinadamente por parte del autor [Sánchez Vázquez, S.G.] en todo su trabajo."[xi]

El segundo ejemplo es la tesis doctoral del mexicano Rubén Capdeville García, elaborada en la Humboldt Universität zu Berlin (ex-Berlin-Este), iniciada en tiempos de la RDA, y terminada después de la llamada reunificación de los dos Estados alemanes, en el año 1992. Este texto está escrito desde una posición burguesa-conservadora, la cual no reconoce diferencias importantes dentro del marxismo, ya que, para ella todo marxismo es visto como marxismo-leninismo, y en ultima instancia no hay por qué distinguir entre autores tan opuestos como, por ejemplo, Lenin, Marcuse, Bloch y Sánchez Vázquez.

Así, dice Capdeville García: "El subrayar del concepto de praxis a partir de su acercamiento teórico a Lenin es, entonces, el carácter esencial [Wesensmerkmal] de su filosofía."[xii] Para él es tan increíble el hecho de que dentro del marxismo existan tendencias tan divergentes que, sin ningún problema, puede poner todo al revés: el concepto que usa Sánchez Vázquez para criticar a la filosofía oficialista del marxismo-leninismo, y para alejarse de la interpretación dogmática de Lenin, lo define como consecuencia de un supuesto "acercamiento a Lenin". Es realmente difícil decir algo más falso sobre el papel que jugó el concepto de praxis en el desenvolvimiento teórico del autor de Filosofía de la praxis.

En otra ocasión nos habla indirectamente de Adolfo Sánchez Vázquez y Herbert Marcuse como "marxistas-leninistas"[xiii] englobando la obra de estos pensadores dentro del marxismo-leninismo.[xiv]

La falta de distinción entre un marxismo no-dogmático, como el de Sánchez Vázquez, y un marxismo dogmático, del tipo "marxista-leninista", se da de manera semejante en los comentarios del mencionado Capdeville García y los de Villoro. Pero hay que señalar una diferencia importante: el texto del segundo es mucho más serio que la altamente confusa tesis doctoral del primero. Y, mientras que en el caso de Luis Villoro -- quién conoce varios escritos del alemán exiliado (Marx) -- las razones que le impiden aceptar la existencia de una teoría marxista no dogmática son principalmente ideológicas, en el caso de Capdeville García se añandeademás el simple hecho que él trata de hablar sobre la teoría marxista sin el menor conocimiento de la obra de Karl Marx y del debate marxista.

En el siguiente apartado veremos cómo Villoro, para fundamentar su concepto de ideología y para criticar el de Sánchez Vázquez, parte de la formulación originaria del mismo concepto en Marx.

 

Conocimiento e ideología

El debate entre Villoro y Sánchez Vázquez, aparte de los pocos comentarios generales que hace Villoro sobre la filosofía de Sánchez Vázquez, se limita a una disputa sobre dos distintos conceptos de ideología, que se nombraron 'restringido' y 'amplio'. Los dos autores aseguran que no se trata de una discusión meramente teórica, sino que tiene importantes consecuencias prácticas. En otras palabras el debate podrá parecer un poco escolástico, es decir aburrido. El público lector podría preguntarse: ¿por qué será tan importante, que el concepto de ideología sea "amplio" o "restringido"? ¿No se trata acaso de una discusión meramente terminológica, debida al simple hecho de que los dos filósofos quieren que se acepte en todo México (o en todo el mundo) su definición del término 'ideología'?

Para entender la relevancia de esta pequeña batalla teórica, y también para entender bien el contenido de la misma, hay que tomar en cuenta que, entre las líneas, se trata de otra discusión, de la cual el desacuerdo sobre el concepto de ideología es nada más la punta del iceberg. Tenemos aquí dos conceptos de conocimiento bien distintos, que están detrás de las distintas formas de entender el término 'ideología'. Villoro y Sánchez Vázquez hablan de 'conciencia falsa', para explicar el concepto restringido de ideología, al cual se limita Villoro, y que para Sánchez Vázquez forma parte del concepto amplio de ideología. Al parecer, la formulación de la 'conciencia falsa' significa lo mismo para los dos autores, a saber: conciencia de un hecho real que no concuerda con la realidad del hecho mismo.

Al dejar entre líneas la discusión de fondo sobre este concepto, es difícil darse cuenta de que, a pesar de la primera apariencia, entienden algo completamente distinto por 'conciencia falsa'. Será la tarea del resto de nuestro texto el despejar estos dos conceptos tan diferentes de 'conciencia falsa' y así explicar la preeminencia del debate, que se remite a la importancia gnoseológica de un concepto elaborado de ideología. La relevancia gnoseológica está, como veremos, ligada directamente con la relación filosofía-praxis y tiene consecuencias mucho más transcendentes que las que Villoro y Sánchez Vázquez mencionan en su discusión.

Los dos autores se proponen fundar su concepto de ideología en el planteado por Karl Marx; por consiguiente, para entender el concepto de conocimiento, escondido detrás del primero, hay que regresar al concepto primigenio de conocimiento, en la obra del pensador alemán.

 

Conocimiento e ideología en Karl Marx

En Marx no hay una teoría del conocimiento sistemáticamente elaborada, pero en sus escritos existen suficientes elementos para conformar un concepto de conocimiento muy desarrollado. Aquí vamos a concentrarnos en el concepto de conocimiento relacionado con el concepto del fetiche, que se encuentra en la obra cumbre de Marx, El Capital. En forma más concentrada, estos conceptos los encontramos formulados en el cuarto párrafo del capítulo primero, sobre 'La Mercancía', titulado “El carácter fetichista de la mercancía y su secreto”.[xv] El modo de producción capitalista incluye un carácter doble del productor, quién al mismo tiempo es productor privado y productor social. Como productor social depende del tiempo promedio socialmente necesario para producir una mercancía en ciertas circunstancias históricas, lo que determine así el valor de esa mercancía. Como productor privado está libre de decidir, qué trabajo hace, es decir qué valor de uso produce, y es absolutamente responsable de organizar y garantizar su reproducción y la de su familia.

En la "apariencia objetiva" del producto de este trabajo, no se ve que el valor de la mercancia es algo algo social, sino que el valor se presenta como una cualidad 'natural', entre otras, de la mercancía. Las relaciones sociales existentes determinan la magnitud de valor de la mercancía, y son también la razón por la cual los productos del trabajo son hechos como mercancías, o sea con valor (de cambio). Las relaciones sociales se cosifican, se petrifican en la mercancía, en su valor. Por el puro hecho de cómo se organiza este modo de producción, se pierde de vista el carácter doble de la mercancía, no se ve el lado social del producto, sino que es concebido como mero producto del trabajo privado. Esta falsa apariencia está directamente articulada a la mercancía y a las relaciones sociales correspondientes, por eso Marx habla de "apariencia objetiva [gegenständlicher Schein]. La forma mercancía de los productos del trabajo, que es una forma histórica, se vuelve -- al 'olvidar' su carácter social -- una cosa transhistórica, o ajena los cambios históricos y lejos de la influencia de los mismos hombres. Llega a parecer algo existente desde siempre, casi divino incluso, por eso Marx lo llama el "fetiche de la mercancía".

Esta falsa conciencia no es producto de ninguna manipulación, ni de una mera estupidez de los hombres, sino que es el resultado directo de la realidad actual. Para acabar por completo con esta falsa conciencia habría que acabar con su razón de ser, las relaciones sociales actuales, el modo de producción capitalista, o - como dicen los filósofos de la Escuela de Frankfurt - con "las relaciones falsas [die falschen Verhältnisse]". Dentro de nuestra sociedad la falsa conciencia es necesaria y de ello resultan otras importantes formas de conciencia necesariamente falsa.[xvi]

 

Conocimiento e ideología en Luis Villoro

En un texto de 1974 Villoro trata, como dice con cierta ironía positivista, "de obedecer a la habitual manía del filósofo: intentar precisar un concepto confuso."[xvii] El fin de esta precisión es "llegar a una definición del concepto [de ideología, S.G.] que sea teóricamente útil."[xviii] Y esta definición buscada, ¿para qué va a servir? En la respuesta a esta pregunta veremos una tendencia muy importante del pensamiento de Villoro sobre 'ideología': "la definición propuesta de ideología permite cumplir una función desmistificadora".[xix]

Tomando en cuenta el concepto brevemente expuesto, de la conciencia necesariamente falsa, según el cual las mitificaciones no se pueden romper realmente por una pura iniciativa teórica, sino solamente en otras circunstancias sociales (es decir: en última instancia no es posible que se rompa con la falsa conciencia sin romper con las falsas circunstancias), veremos claramente que las ideas de Villoro no tienen nada a ver con este concepto marxiano de ideología. Todo lo contrario: para Villoro una definición nueva del concepto de ideología puede romper con mitificaciones. Aunque el mismo autor critica más de una vez el "tosco y dogmático cientificismo"[xx], lo que aquí encontramos no es otra cosa que una idea académica y cientificista de desmitificación: el filósofo, pensandolo bien, y siendo muy estricto en su teoría, destruye las mitificaciones, que confunden las mentes desde hace mucho.

Lo interesante es que Villoro parte de los distintos conceptos de ideología que existen en la obra de Marx y Engels para llegar a su desmitificadora definición. Más todavía, partiendo de los conceptos de ideología de estos autores quiere demostrar que el concepto de ideología de uno de los más importantes filósofos marxistas de América Latina, Sánchez Vázquez, está equivocado. Como Villoro también afirma que Sánchez Vázquez es un autor muy serio, cuyo "lenguaje es el de la argumentación, el análisis, la reflexión en busca del rigor",[xxi]entonces su argumentación no sólo apunta a un filósofo marxista, sino a cualquier filosofía marxista. En pocas palabras: apunta a Marx usando argumentos marxianos. Esto suena muy raro y sólo se entiende con una importante precisión. En la mira de Villoro está un marxismo no dogmático, como el que representa Sánchez Vázquez. Supuestamente para superar la teoría marxista bastaba con atacar al marxismo no dogmático, ya que el dogmático de por sí estaba desacreditado. Aunque podría parecer absurdo, en este ataque al marxismo no dogmático se usan hasta hoy argumentos que pertenecen a la lógica del marxismo dogmático. Así pasa con la "precisión" del concepto de ideología de Marx que hace Villoro.

Uno de los conceptos centrales del marxismo no dogmático es exactamente el de la conciencia necesariamente falsa, concepto que permite explicar, por ejemplo (en contra de toda doctrina marxista-leninista), por qué también el proletariado puede tener una conciencia falsa. Ciertamente, como los proletarios viven en la sociedad capitalista, tampoco pueden salvarse de la apariencia objetiva, del fetiche de la mercancía. Están en condiciones aún más difíciles para entender las relaciones sociales que cualquier otro tipo de explotado en toda la historia humana precedente.

Precisamente este concepto de ideología, que según la corriente no dogmática dentro del marxismo es el principal, y del cual parte toda su teoría del conocimiento, está excluido en el intento que hace Villoro de "precisar un concepto confuso". Es decir: la "precisión" del concepto marxiano de ideología solamente le es posible pasando por encima del aspecto más importante para la corriente a la cual pertenece Sánchez Vázquez.

Pero entremos un poco más en el asunto, ¿cómo se puede suprimir "precisando" este concepto de ideología, de suma importancia en la obra de Marx, sin el cual no hubiera sido posible formular su obra principal?[xxii] Villoro agrupo los cuatro diferentes conceptos de ideología, encontrados en la obra de Marx y Engels, de la siguiente: C1, C2, C3 y C4.[xxiii]

A primera vista, el concepto número uno ("C1") de ideología, en Marx y Engels es el concepto que parte del fetiche de la mercancía, de la enajenación. Afirma Villoro: "Se entiende por ideología [en Marx y Engels, S.G.]: (C1) Conjuntos de enunciados que tienen estas dos características: a) Presentan los productos de un trabajo como cosas o cualidades de cosas independientes de ese trabajo; b) explican el proceso de producción por esos productos cosificados."[xxiv] En esta formulación se mencionan más las consecuencias del concepto, que el concepto mismo. Con esto se pierde la explicación marxiana de la conciencia necesariamente falsa, que parte del doble carácter del trabajo en el modo de producción capitalista y, de este modo, del doble carácter de la mercancía, que hemos expuesto más arriba. No capta la dialéctica que está presente en estos conceptos marxianos de ideología y de apariencia objetiva. Como buen pensador antidialéctico no puede entender que para Marx la mercancía es y a la vez no es algo independiente de su productor y que la ideología existente se basa exactamente en la dificultad real de conceptualizar esta contradicción fundamental del sistema de reproducción reinante. Villoro reduce el proceso de la formación de la consciencia necesariamente falsa a su resultado. En otras palabras: Luis Villoro petrifica de manera positivsta este concepto de ideología a una estéril definición vacía.

A partir de tal entendimiento reduccionista del primer concepto marxiano de ideología Villoro reprocha sin fundamento a Marx: "Ahora bien, (C1) se limita a describir un tipo de enunciados no fundados; pero no se refiere a las condiciones ni a los motivos de la creencia en esos enunciados. No da, por lo tanto, una explicación de la existencia de esos enunciados."[xxv]

De esta manera Villoro prescinde del más importante concepto de ideología que existe en Marx, para quedarse con el que conviene a su concepción teórica. Todo condicionamiento social de la ideología a partir de ahí, la reduce a "creencia insuficientemente justificada" que cumple "la función de promover el poder de un grupo."[xxvi] En su crítica a Sánchez Vázquez ya ni habla del hecho de haber 'precisado' el concepto de ideología marxiano en este sentido, sino nada más lo supone como dado.

 

Conocimiento e ideología en Sánchez Vázquez

El concepto sánchez-vazqueziano de ideología sólo se puede entender tomando en cuenta su teoría del conocimiento, que es mucho más elaborada que sus observaciones específicas sobre la ideología.

Esta teoría del conocimiento se encuentra básicamente en su Filosofía de la praxis[xxvii] y subraya, a lo largo de toda esta obra (que muchos intérpretes consideramos como su obra principal), la importancia de la relación entre praxis y conocimiento, comprendido en el concepto marxiano del fetiche, de la conciencia necesariamente falsa.[xxviii]

Aunque Sánchez Vázquez básicamente se refiere en esta obra a textos marxianos anteriores al Capital, el punto central del mencionado concepto de ideología de Marx está expuesto y desarrollado ahí con mucho rigor: el desarrollo del conocimiento humano es tendencialmente imposible sin un desarrollo de la sociedad humana; hay barreras objetivas, que impiden prácticamente cierto conocimiento de la realidad humana, barreras que en última instancia solamente puede superar una acción real que, como dice Marx en las Tesis sobre Feuerbach, sólo es concebible, racionalmente, como praxis revolucionaria.[xxix]

Luis Villoro no se refiere en ninguna parte en su crítica al concepto de ideología de Sánchez Vázquez a esta teoría del conocimiento,[xxx] aunque insiste en declarar que el concepto de ideología de Sánchez Vázquez es insuficientemente "gnoseológico". ¿Realmente se puede criticar en un autor sus supuestas subestimaciones de aspectos gnoseológicos sin tomar en cuenta la teoría de conocimiento del mismo?

 

Reflexión final

Luis Villoro exige a Sánchez Vázquez que en sus planteamientos le dé mayorimportancia a los tópicos gnoseológicos, sin tomar en cuenta la teoría de conocimiento de este filósofo exiliado de España. La crítica de Villoro al concepto de ideología de Adolfo Sánchez Vázquez parte de una reducción simplista de los conceptos de ideología en Marx; reprimiendo profunda y radicalmente, una cuestión básica para la corriente no dogmática de la teoría marxista, a la cual pertenece el autor criticado. Con estas aseveraciones excluye simultaneamente de la teoría marxiana uno de los aspectos de primordial importancia y una particular actualidad. Bajo este tenor niega indirectamente la posibilidad de una teoría marxista no dogmática, tendencia que se percibe en la equivocada denominación aplicada a Sánchez Vázquez como 'marxista-leninista'.

Implícitamente se encuentra presente en la argumentación de Villoro, respecto al concepto de ideología de Adolfo Sánchez Vázquez, uno de los modelos clásicos de rechazar la teoría marxista no dogmática. En primer término lo identifica falsamente con la doctrina oficial del marxismo-leninismo; usando para ello el desprestigio que esta teoría adquirió. [xxxi]

En un segundo término afirma lo contrario; subraya que las teorías marxistas no dogmáticas se distinguen de lo que en general se concibe como el marxismo, es decir el marxismo-leninismo. En vez de ver esto como argumento a favor de aquellas teorías lo usa como reproche en: ni siquiera entendieron bien a Marx, siendo él su base filosófica principal. En otras palabras, aunque reconociendo la validez de la teoría de Marx no se podría hoy en día aceptar los únicos marxistas aceptables, los no dogmáticos.

Esta construcción convence en el mundo científico actual, no a pesar de su confusión, sino más bien con base en ella. La estéril sistematización que es el esqueleto de su argumentación es tan clara como absurda.[xxxii] Los conceptos reducidos a términos vaciados en su precisión no alcanzan el nivel de reflexión al cual ha llegado el marxismo occidental al que pertenece de una manera muy particular en América Latina Adolfo Sánchez Vázquez.



[i] Este concepto se retomó de Bolívar Echeverría en su libro El discurso crítico de Marx, México, D.F.: Era, 1986, 222 p.

[ii] Véase al respecto por ejemplo su compromiso en la búsqueda de una paz con democracia, libertad, justicia y dignidad en Chiapas, México y el mundo.

[iii] Lo que hoy en día se nos quiere vender como reformas sociales muchas veces ni siquiera llegan a ser lo que promete este término. El concepto clásico de la reforma social implicaba (por ejemplo en "la Viena roja [das rote Wien]" de los años 20) llegar por la vía pacífica, paso por paso al socialismo y comunismo, mientras que hoy en día las llamadas reformas tienen como fin principal impedir que se cambie radicalmente algo, es decir, tienen como fin último no la desaparición del capitalismo, sino más bien su eternización con métodos distintos.

[iv] Luis Villoro, "El concepto de ideología en Sánchez Vázquez", en: En: Gabriel Vargas Lozano (ed.): En torno a la obra de Adolfo Sánchez Vázquez. México, D.F.: UNAM, Facultad de Filosofía y Letras, 1995, pp. 577-592, aquí: p. 577.

[v] Adolfo Sánchez Vázquez, "Vida y filosofía (post scriptum político-filosófico a 'Mi obra filosófica', 1985)". En: Anthropos. Revista de documentación científica de la cultura, Barcelona, núm. 52, agosto de 1985, p. 10-16, aquí: p. 12-13. Este texto se publicó también en: Juliana González, Carlos Pereyra y Gabriel Vargas Lozano (eds.): Praxis y Filosofía. Ensayos en homenaje a Adolfo Sánchez Vázquez. México, D.F.: Grijalbo, 1985, pp. 445-469.

[vi] Luis Villoro, "El concepto de ideología en Sánchez Vázquez", ed. cit., p. 592.

[vii] Jorge Luis Acanda González, Analyse einiger Versuche, die marxistisch-leninistische Philosophie als Praxis-Philosophie zu konzipieren, unter besonderer Berücksichtigung des Werkes von Adolfo Sánchez Vázquez. Tesis doctoral, Karl-Marx-Universität Leipzig 1988. 120 p., aquí: Apéndice ['Thesen'] p. 10. Las traducciones del alemán son del autor de este artículo. Damos las citas en original entre corchetes: ["letztlich idealistische Fehldeutung des praktischen Lebensprozesses"].

Se pudiera añadir, que este autor se considera a si mismo como trabajando después, es decir afuera, del "tiempo del dogmatismo [Zeit des Dogmatismus]", como implícitamente expresa (véase ibid. apéndice ['Thesen'], p. 7).

[viii] Ibid. p. 85. ["Das Hauptelement der Praxis sei subjektiver Natur, d.h. ein Bewußtseinseffekt"]

[ix] Ibid. p. 88. ["Trotz seiner vorangegangenen Deklarationen gegen den Subjektivismus und Anthropologismus nimmt Sánchez Vázquez die gleichen Positionen ein."]

[x] Ibid. p. 93. ["Die Interpretation des Marxismus als Marxismus-Leninismus wird vom Autor in der gesamten Arbeit hartnäckig negiert."]

[xi]Ibid. ["Die Interpretation des Marxismus als Marxismus-Leninismus wird vom Autor in der gesamten Arbeit hartnäckig negiert."]

[xii] Rubén Capdeville García, Philosophische Problematik in der 'Philosophie der Praxis' von Sánchez Vázquez. Tesis doctoral, Humboldt Universität zu Berlin 1992. 136 p., aquí: p. 121. ["Die Unterstreichung des Praxisbegriffs nach der theoretischen Annäherung an Lenin ist dann das Wesensmerkmal seiner Philosophie."]

[xiii] Ibid. p. 112. ["Marxisten-Leninisten"]

[xiv] Ibid. p. 113. "Dos grandes características tienen el marxismo-leninismo y el de Sánchez Vázquez. [Zwei große Merkmale hat der Marxismus-Leninismus und der von Sánchez Vázquez.]"

[xv] Karl Marx, El Capital. Libro primero: el proceso de producción de capital. Tomo I, Vol. I. Traducción, advertencia y notas de Pedro Scaron. 19. ed. México, D.F.: Siglo XXI, 1991 (1ª ed.: 1975), 381 p., aquí: pp. 87-102.

[xvi] Esta exposición cortísima de los conceptos Marxianos de fetiche, apariencia objetiva y conciencia necesariamente falsa, no puede desarrollarse más por falta de espacio. En español hay un texto muy serio e informativo sobre el concepto del fetiche en Marx, a este remitimos al lector: Bolívar Echeverría, "Sobre el 'fetichismo'" publicado en: Bolívar Echeverría, El discurso crítico de Marx, Op. Cit. pp. 195-205.

[xvii] Luis Villoro, "Del concepto de ideología". En: Luis Villoro, El concepto de ideología y otros ensayos. México, D.F.: FCE, 1985, pp. 15-40, aquí: p. 40. (La versión original del texto, ligeramente distinta, fue publicado en: Plural, México, D.F., abril de 1974, núm 31.)

[xviii] Ibid. p. 16.

[xix] Ibid. p. 35.

[xx] Luis Villoro, "El concepto de ideología en Sánchez Vázquez", ed. cit., p. 584.

[xxi] Ibid. p. 578.

[xxii] Esto lo podemos probar, pero no aquí. Solamente queremos mencionar que toda la forma de crítica que usa Marx en El Capital sería imposible sin el concepto de conciencia necesariamente falsa: hace una crítica de la teoría económica de su tiempo y con esto, a la vez, hace una crítica de la economía realmente existente. Si los errores de la economía política fueran meras estupideces o inventos accidentales de sus autores, no podría haber esta crítica simultánea. Ella solamente es posible ya que las contradicciones en las teorías se deben a contradicciones en la realidad, las cuales necesariamente (como hemos explicado) entran a la conciencia, y con esto a las teorías.

[xxiii] Luis Villoro, "Del concepto de ideología",Op. cit., p. 16 y ss.

[xxiv] Ibid. p. 17.

[xxv] Ibid. p. 26.

[xxvi] Ibid. p. 40.

[xxvii] Adolfo Sánchez Vázquez, Filosofía de la praxis, México, D.F.: Ed. Grijalbo, 1967, 383 p. (Redacción de libro de la tesis de doctorado 'Sobre la praxis', presentado en el año 1966 en la Universidad Nacional Autónoma de México) Segunda edición, corregida y aumentada, México, D.F.: Ed. Grijalbo, 1980 (Col. teoría y praxis, 55), 464 p. y Barcelona: Ed. Crítica, 1980, 426 p.

[xxviii] Hemos analizado en otro lugar más minuciosamente cómo plantea Sánchez Vázquez, partiendo de los escritos de Marx, esta relación entre praxis y conocimiento: Stefan Gandler, Sozialphilosophie in Mexiko. Adolfo Sánchez Vázquez und Bolívar Echeverría. [Filosofía Social en México. Adolfo Sánchez Vázquez y Bolívar Echeverría.] Hamburgo: Argument, 1999, 400 ps. (de próxima aparición). En español véase: Stefan Gandler, "Sánchez Vázquez y su interpretación de las Tesis sobre Feuerbach". En: Gabriel Vargas Lozano (ed.): En torno a la obra de Adolfo Sánchez Vázquez, ed. cit., pp. 309-335.

[xxix] Carlos Marx, Tesis sobre Feuerbach. En: Carlos Marx y Federico Engels, La ideología alemana, trad. Wenceslao Roces. Montevideo: Ed. Pueblos Unidos, 1959, p. 633-635, aquí: tesis III, p. 634.

Notese que esta observación sólo es válida en esta radicalidad en última instancia. Obviamente puede haber un cierto desarrollo en el conocimiento a partir del desarrollo material en la praxis constitutiva y transformadora (en general) de la sociedad.

[xxx] Villoro se refiere en su texto "El concepto de ideología en Sánchez Vázquez" en ninguna parte al texto principal de Adolfo Sánchez Vázquez, la Filosofía de la praxis (op. cit.), más bien hace casi exclusivamente referencia al libro del mismo autor Ensayos marxistas sobre filosofía e ideología (México, D.F.: Océano, 1983) y dentro de este sobre toda al artículo "La ideología de la »neutralidad ideológica« en las ciencias sociales" (pp. 137-164).

[xxxi] Dicho desprestigio se ocasionó por un lado entre gente de tendencias humanísticas por la cercanía histórica del marxismo-leninismo con el estalinismo y sus brutalidades. Esto incluye la izquierda no dogmática que en muchas ocasiones tenía que experimentar en carne propia como el llamado socialismo real no sólo era completamente distinto al proyecto histórico del socialismo y comunismo, sino que incluso aumentó las dificultades para llegar ahí. Por el otro lado este desprestigio se generó entre personas afines el gran deseo de dominación debido a la incapacidad de esos regímenes por mantenerse en el poder durante los últimos años. Un régimen que no logra reprimir efectivamente cualquier intento de oposición es un mal régimen, es la doctrina de aquellas personalidades. Combinar los dos aspectos es común entre personas que cambiaron milagrosamente su posición alrededor del año 1989: ser decepcionado en lo íntimo por el segundo y deshacerse públicamente de su propia historia (personal) usando el primer argumento.

[xxxii] Esta cercanía del "lógico absoluto" y del "loco completo" analizan de manera ejemplar Max Horkheimer y Theodor W. Adorno en su Dialéctica de la Ilustración. Madrid: Trotta, 1994, p. 234. ["absoluter Rationaler", "vollendeter Wahnsinniger", Max Horkheimer und Theodor W. Adorno, Dialektik der Aufklärung, en: Max Horkheimer, Gesammelte Schriften, tomo 5, Frankfurt am Main: Fischer Taschenbuch Verlag, 1987, pp. 221 y 222.]